¿Por qué el régimen cubano está frenético en la ONU? - Cuba Archive

Maria Werlau
  • 27 octubre, 2026
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La opinión gráfica en Martí Noticias, Lauzán, «Bruno fue a dar la hora a la ONU»

¡Porque durante décadas ha actuado como si fuera su dueño! Y Estados Unidos finalmente está haciendo algo al respecto, denunciando la represión, los fracasos económicos y la corrupción del régimen cubano.

Mañana, 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas votará una resolución que condena las sanciones estadounidenses (el embargo) contra Cuba. Será la 34.ª votación anual sobre este tema. La resolución, que no tiene carácter vinculante, es simbólica, pero la dictadura cubana la utiliza para culpar a Estados Unidos de sus problemas y recabar apoyo internacional y asistencia económica. Desde la primera resolución, en 1992, Archivo Cuba ha documentado 401 ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, sin contar los miles de presos políticos y millones de exiliados, entre muchas otras calamidades.

El comportamiento mafioso de los «diplomáticos» cubanos contra el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, en la sede de Naciones Unidas los días 27 y 19 de octubre, no es nada nuevo. En 2018, varios funcionarios cubanos gritaron y golpearon los escritorios mientras el secretario general de la OEA, Luis Almagro, hablaba en la ONU sobre los presos políticos cubanos. Es más, esbirros cubanos amparados por la inmunidad diplomática han recurrido a la violencia contra defensores de los derechos humanos en Washington, Ginebra y Nueva York.Estados Unidos ha expulsado a diplomáticos cubanos en varias ocasiones, incluidos tres en 1962 que utilizaban la misión permanente ante la ONU para planificar atentados terroristas. Según The New York Times, pretendían «volar refinerías de petróleo en Nueva Jersey, detonar bombas incendiarias y dispositivos de humo en las principales tiendas por departamentos de Nueva York y lanzar granadas de mano contra multitudes que realizaban sus compras navideñas».

La directora ejecutiva de Archivo Cuba ha presenciado en varias ocasiones el comportamiento prepotente de la representación cubana en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. En 2010, el representante cubano interrumpió repetidamente su intervención de cuatro minutos ante el Consejo, una táctica utilizada con frecuencia para acallar las críticas. En 2013, una presentación de la bloguera disidente cubana Yoani Sánchez, coordinada por Archivo Cuba junto con la Asociación de Corresponsales de Naciones Unidas, fue cancelada tras ceder el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a las exigencias del embajador cubano.Como hemos denunciado durante años, la desmesurada presencia internacional de la Cuba en bancarrota se sostiene mediante un enorme aparato de propaganda, influencia y expansión global. Mientras la inmensa mayoría de los cubanos sufre pobreza y privaciones —no así la élite que disfruta de privilegios exorbitantes—, el régimen mantiene una presencia diplomática desproporcionada.

Su extensa y costosa red incluye 126 embajadas, 20 consulados y 25 representaciones permanentes, entre ellas la misión ante la ONU en Nueva York, que cuenta con 47 diplomáticos. Esto supera a todos los países de América Latina y a cualquier país con una población comparable, incluidas naciones mucho más ricas.Cuba mantiene embajadas incluso en muchas de las naciones insulares más pequeñas y pobres del Caribe y el Pacífico, y cuenta con importantes centros de inteligencia dentro de la mayoría de sus embajadas, cuyo objetivo es ejercer influencia y reclutar espías. Envía al extranjero médicos sometidos a condiciones de esclavitud para congraciarse con los gobiernos cuyos votos y otros favores busca obtener.Como resultado, el régimen cubano ha sido elegido para ocupar 21 cargos dentro del sistema de Naciones Unidas: 12 puestos en órganos de gobierno o ejecutivos, incluidos dos puestos de vicepresidencia, y nueve membresías electivas en consejos y comisiones, entre ellos el Consejo de Derechos Humanos, cuya misión es «promover y proteger todos los derechos humanos en todo el mundo». 

Además, la comunidad internacional, incluidas las democracias más sólidas, le ha otorgado impunidad, credibilidad y ayuda incondicional. Sin embargo, los supuestos diplomáticos cubanos representan a un régimen comunista carente de legitimidad que durante décadas ha secuestrado la soberanía popular, cometido graves y sistemáticos crímenes de lesa humanidad, insistido en mantener una economía fracasada, amenazado repetidamente la paz y la seguridad internacionales, propagado una ideología peligrosa y dejado a su paso un enorme saldo de muertes, sufrimiento y devastación material en Cuba y en varios continentes.Independientemente de los «avances» que pueda reflejar la resolución de la ONU este 28 de octubre a favor de la libertad —más abstenciones y, quizás, más votos en contra—, ha llegado la hora de que las democracias del mundo elijan de verdad entre el pueblo cubano oprimido y el régimen tiránico que lo somete.Viene a la mente Chile, cuyo timorato gobierno de derecha, encabezado por José Antonio Kast, ha anunciado que se abstendrá de votar.

No importa que Estados Unidos venda muchos más productos a Cuba, le proporcione mucha más asistencia humanitaria y permita que muchísimos más visitantes viajen a la isla que Chile. No importa que Chile, bajo Allende, estuviera a punto de caer bajo una ocupación cubana, como ocurrió años más tarde en Venezuela. No importa que Chile sufriera enormes pérdidas por los ataques «espontáneos» contra las estaciones del metro de Santiago y los meses de violencia que siguieron, curiosamente después de que 8.991 venezolanos y 1.105 cubanos hubieran ingresado al país el mes anterior y, también curiosamente, después de que los dirigentes venezolanos celebraran jubilosamente «los vientos bolivarianos» y los éxitos del plan revolucionario.

Al parecer, el gobierno de Kast cree que debemos celebrar su abstención. ¡Con amigos así, quién necesita enemigos!Instamos a Chile y a las democracias del mundo a comenzar por copatrocinar la primera resolución de Naciones Unidas en apoyo al pueblo cubano y de condena al régimen represivo de Cuba. Luego podrían sumarse a iniciativas concretas, con o sin Estados Unidos, para ayudar al pueblo cubano a conquistar su libertad.P. D. El derecho internacional establece que el tamaño de una misión permanente no debe exceder lo «razonable y normal», teniendo en cuenta las funciones de la organización y las necesidades de la misión. ¿No es hora de exigir que Cuba cumpla con ese criterio?

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