Archivo Cuba ha publicado un nuevo informe investigativo titulado «La Organización Panamericana de la Salud y Cuba: una colaboración controversial.» Con casi 150 páginas y más de 600 fuentes bibliográficas, está atestado de datos y testimonios que constituyen material de referencia académica y llenan un gran vacío. Puede descargarse en el portal de Archivo Cuba tanto en español como en inglés sin costo alguno.
La obra pormenoriza un patrón de incumplimiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que también representa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en las Américas, con respecto a su misión de mejorar y proteger la salud y el bienestar del pueblo cubano, así como de persistente apoyo a la dictadura cubana, que es miembro actual del Comité Ejecutivo de la organización.
El estudio repasa los antecedentes y objetivos de la OPS y brinda sucesivos ejemplos de cómo su liderazgo y el de la OMS, a quienes el gobierno cubano considera «firmes aliados,» han volcado su credibilidad y apoyo a favor del régimen cubano junto con sus sistemas de salud pública y de gobierno.
Se enfocan varios fallos sistémicos de la OPS, tales como su validación de los datos problemáticos que reporta el gobierno totalitario cubano, su insistencia en los supuestos «logros» de Cuba en torno a indicadores sociales y de salud, y su elaboración sistemática de informes cuyas únicas fuentes provienen de instituciones e individuos vinculados al Estado cubano.
El trabajo demuestra cómo la OPS «ha renunciado sistemáticamente al análisis objetivo del subdesarrollo extremo y la economía socialista parasitaria y dependiente de Cuba y no ha propuesto soluciones realistas para elevar la salud y el nivel de vida de la población.» Detalla el incumplimiento de sus compromisos en materia de seguridad humana y derechos humanos y su trabajo deficiente en torno a once temas de su competencia, que toma como ejemplos: medicamentos y suministros médicos; abuso psiquiátrico; mortalidad infantil; apartheid sanitario; suicidio; enfermedades transmisibles; VIH/SIDA; suministro de sangre; alimentos en mal estado; y COVID-19.
Se describen también dos turbios negocios de exportación del Estado cubano que la OPS promueve, facilita y/o apoya: el de trabajadores sanitarios, detallándose los menguantes recursos humanos para la atención sanitaria en Cuba y la triangulación de la OPS con Cuba y Brasil (programa Mais Médicos) de 2013 a 2018, que generó al régimen cubano alrededor de 400 millones de dólares anuales; y el de productos biotecnológicos, en gran parte derivados de materia humana de los ciudadanos cubanos, pero que generalmente no están a disposición de la población.
La obra también ilustra cómo los reportes de la OPS sobre Cuba se difunden por el mundo dados como ciertos y contrasta cómo la organización trabaja sobre otros Estados Miembros en asuntos que ignora con respecto a Cuba. Finalmente, atribuye la desmedida influencia del régimen cubano en materia de salud y en las organizaciones internacionales de la salud al vasto trabajo de los servicios de inteligencia cubanos junto con la gran presencia diplomática y enorme inversión en propaganda que ha hecho el régimen cubano.
El estudio hace numerosas recomendaciones, incluidas mayor transparencia en torno a los proyectos e informes de la OPS sobre Cuba y que éstos tomen en cuenta fuentes independientes del Estado cubano. También recomienda que se investigue a directores y auditores externos por posible negligencia de sus deberes profesionales por el programa de Mais Medicos, y que Estados Unidos, Brasil y Canadá, que en su conjunto aportan más del 80% de las cuotas de la organización, condicionen su financiamiento a una gestión ejecutiva que corrija los problemas institucionales.
La autora, Maria Werlau, Directora Ejecutiva de Archivo Cuba, ha investigado temas sanitarios cubanos durante años y documentado en numerosos estudios el «tráfico de personas» que denominó como tal a partir de sus primeras publicaciones en 2010. La obra contó con el apoyo parcial de dos organizaciones sin fines de lucro: Victims of Communism Memorial Foundation, que financió parte de la investigación y la publicación en inglés, y Outreach Aid to the Americas, que hizo posible la traducción al español.
La publicación coincide con la participación de la directora ejecutiva saliente de la OPS, la Dra. Carisse Etienne, como figura destacada en la IV Convención Internacional Cuba-Salud 2022 que tuvo lugar en La Habana del 17 al 21 de octubre con más de 2,000 participantes de 64 países. En múltiples visitas oficiales a la Isla, el liderazgo de la OPS y la OMS ha tratado oficialmente solo con actores controlados por el Estado y visitado instalaciones vitrina, haciendo caso omiso a los serios problemas de la población y colmando de loas al régimen cubano.
Actualización
El preso político cubano, Carlos Pupo, sobre quien emitimos una alerta reciente, depuso su huelga de hambre. No tenemos los detalles como tampoco información sobre su condición.
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