Tercera parte de la serie “Cuba en tiempos de coronavirus: aprovechando una crisis mundial”.
Desde principios de marzo, los medios de prensa y redes sociales de todo el mundo promocionan el interferón alfa 2b humano recombinante producido por Cuba como el tratamiento “más efectivo” para el nuevo coronavirus. Entusiastas informes propagan la idea engañosa de que el medicamento fue “desarrollado en Cuba” o “creado” por sus biotecnólogos. La realidad es que numerosos laboratorios y compañías producen el fármaco durante años y que Cuba lo desarrolló en la década de los ochenta gracias a generosas contribuciones de científicos e instituciones de los Estados Unidos, Finlandia y otros países. El producto cubano, conocido genéricamente como IFNrec y comercializado como Heberon Alfa R, es simplemente uno de 30 productos elegidos por la Comisión Nacional de Salud de China para tratar el COVID-19.
No se ha demostrado la efectividad del interferón hecho por Cuba para el tratamiento de COVID-19, pero sus efectos adversos sí están bien documentados. Incluso, algunos científicos informan que es más dañino que beneficioso para tratar el nuevo coronavirus. No obstante, el enorme aparato de inteligencia y propaganda de Cuba libra una campaña de propaganda masiva para venderlo con la ayuda de sus redes de apoyo por todo el mundo. El interferón cubano, producido por una empresa mixta de los gobiernos de Cuba y China, es también parte del paquete que Cuba vende para la pandemia junto con sus brigadas médicas de emergencia de trabajadores de exportación.
Nuevo informe
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El lado oscuro de las misiones médicas cubanas y la brigada médica en Perú
Conferencia virtual organizada por el Instituto Político para la Libertad (IPL) de Perú y Archivo Cuba, realizada el 19 de mayo de 2020.
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