México cortó las relaciones diplomáticas con Ecuador después de que la policía irrumpiera en la embajada mexicana en Quito, el viernes 5 de abril, para detener a Jorge Glas, quien ocupó varios altos cargos bajo el mandato del ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, incluida la vicepresidencia en 2013-2021. En diciembre de 2017, Glas había sido condenado a ocho años de prisión por recibir millonarios sobornos del conglomerado brasileño Odebrecht y un acuerdo de exploración petrolera. En 2022, se le concedió libertad condicional por una supuesta afección médica, pero posteriormente se emitió una orden de detención por nuevas acusaciones de corrupción y solicitó refugio en la embajada de México el 17 de diciembre de 2023. El gobierno mexicano le concedió asilo político a Glas, al igual que había hecho con varios colaboradores ecuatorianos de Correa acusados de corrupción.
Después de que México cortara lazos con Ecuador por lo que calificó de «flagrante violación del derecho internacional,» los autoritarios de la región y sus amigos expresaron su indignación. Nicaragua cortó lazos diplomáticos con Ecuador por la «repudiable acción», Nicolás Maduro, de Venezuela, lo declaró «un acto de barbarie, algo nunca visto en América Latina,» y su gobierno emitió un comunicado calificándolo de acción sin precedentes. Por su parte, los gobernantes de Cuba calificaron de inaceptable la «flagrante violación» del derecho de asilo y advirtieron que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas debe respetarse. Gustavo Petro, presidente de Colombia, pidió una reunión urgente de la OEA y la CELAC para tratar el asunto.
La inusitada reverencia por el derecho internacional por regímenes que violan sistemáticamente sus normas más sagradas no es solo sorprendente, sino que viene con una gran dosis de amnesia. El régimen cubano ha asaltado al menos dos embajadas con consecuencias mucho más graves, incluida la pérdida en vidas de verdaderos solicitantes de asilo cuyo único delito fue buscar refugio de la represión. Se desconocen denuncias por parte de gobiernos regionales de estos crímenes mucho más graves, o el rompimiento de relaciones diplomáticas o pedidos de reuniones urgentes de la OEA.
Asesinados buscando asilo en embajadas en La Habana
Archivo Cuba conoce de cinco cubanos que murieron tiroteados por guardias cubanos por intentar entrar en embajadas de La Habana para pedir asilo.
Esteban Bencomo López, de 47 años, fue muerto a golpes por agentes del Estado el 12 de abril de 1980 cuando intentaba entrar en la embajada de Perú para reunirse con su esposa e hijo de 10 años, que se encontraban dentro de la embajada con miles de cubanos que intentaban huir del país (lo que dio lugar al éxodo del Mariel). Julián Espinosa Montesinos, de 19 años, Israel Leal Rodríguez, de 23 años, y Adalberto Hernández Borrego, fueron asesinados el 11 de diciembre de 1961 al intentar entrar en la embajada de Ecuador, y Juan Peña Dueñas, de 18 años, fue asesinado el 18 de noviembre de 1985 intentando entrar en la embajada de Venezuela.
Las Tropas Especiales cubanas asaltaron la embajada del Vaticano en diciembre de 1980 y la de Ecuador en febrero de 1981. Tres hermanos fueron ejecutados tras un juicio sumario y un joven de 15 años golpeado de muerte. Decenas más de solicitantes de asilo de ambos incidentes cumplieron años de prisión en Cuba.
Juan Owen Delgado Temprana, de 15 años, murió el 3 de marzo de 1981 tras sufrir una paliza a manos de la Seguridad del Estado de Cuba por solicitar asilo con sus padres y 12 familiares en la embajada de Ecuador en La Habana el 14 de febrero de 1981. Una semana después, un equipo de las Fuerzas Especiales irrumpió en la embajada y se llevó a los solicitantes de asilo a la sede de la Seguridad del Estado en La Habana. Owen fue brutalmente golpeado y trasladado a un hospital de Pinar del Río, donde entró en coma y murió. Su cuerpo no fue devuelto a la familia para su entierro.
Ventura, Cipriano y Eugenio García Marín Thompson, de 19, 21 y 25 años respectivamente, fueron ejecutados el 2 de enero de 1981 en la prisión Fortaleza La Cabaña de La Habana. Eran Testigos de Jehová, ferozmente perseguidos en la Cuba comunista. El 9 de diciembre de 1980, los tres hermanos, junto con otros dos hombres y tres mujeres, forzaron una puerta y solicitaron asilo en la embajada del Vaticano en La Habana. Horas más tarde, tropas especiales de élite asaltaron el complejo y los detuvieron. Los hermanos fueron juzgados sumariamente tres semanas después, condenados a muerte y ejecutados de inmediato por el presunto asesinato del mayordomo de la embajada, aunque al parecer se trataba de un montaje. Su madre fue condenada a 20 años de prisión, junto con otros familiares. Fue puesta en libertad en diciembre de 1986 y murió en 1992, todavía suplicando por los huesos de sus hijos para su sepultura. Los demás solicitantes de asilo fueron condenados a penas de prisión de entre 15 y 25 años, pero quedaron en libertad unos años después, cuando el caso recibió atención internacional.
Muchos más asesinados en busca de asilo
Decenas de civiles, incluidos muchos niños, han sido asesinados extrajudicialmente o desaparecidos forzosamente por intentar huir de Cuba. Archivo Cuba lo ha resumido en su informe de noviembre de 2022, a raíz de la última masacre perpetrada por Guarda Fronteras de Cuba, y ha documentado muchos casos similares en su base de datos de muertes y desapariciones.
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