A finales de marzo, durante su primera visita oficial a Jamaica, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, reafirmó la postura de Washington sobre las brigadas médicas cubanas: “Básicamente operan como trabajo forzoso”, dijo Rubio en rueda de prensa, y mencionó que, a estos sanitarios, “el Gobierno cubano decide cuánto o qué darles” en pago por sus servicios, y “les retira el pasaporte”. Las fuertes acusaciones, pese a que fueron rechazadas públicamente por las autoridades jamaiquinas, cubanas y de otros países de la región, tuvieron un efecto inmediato en la misión médica de Jamaica: la parte cubana —que efectivamente sí había decomisado los pasaportes— dio la orden de devolver los documentos al personal sanitario.
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